El concepto de desarrollo surge en las entrañas del capitalismo como necesidad de producir social, económica y culturalmente el “tercer mundo”, y aunque sigue siendo ampliamente criticado, especialmente por los post estructuralistas desde los años 80´s, en su momento se endosó a los estados como una necesidad, mediante la inversión económica que requerían para su reconstrucción post II guerra (Escobar).
Las agudas críticas que recibe el concepto, han originado elaboraciones por parte de teóricos de la escuela estructuralista, entre otros, que han sido catalogadas como “post desarrollo”, y que posibilitan la creación de diversos discursos y representaciones, que no se encuentran atados al concepto de desarrollo, pero que además, permiten cambiar las prácticas de los agentes sujetos de desarrollo, mediante acciones propias de movimientos sociales, que no se constituyen en discursos dominantes del desarrollo (Escobar).
Estas concepciones alternativas también recibieron duras críticas, porque pasan por alto los que han sido los principales problemas del desarrollo, es decir, el capitalismo y la pobreza. Además de ello, la visión post desarrollista se concentra tanto en lo cultural local, que olvida que estas dimensiones también están atravesadas por relaciones de poder (Escobar). Sin embargo, se basan en que el capitalismo es simultáneamente discurso y práctica, y niegan que no haga parte de lo “material”.
Una dura crítica a la visión marxista frente al desarrollo es que sus teóricos hablan de las “necesidades reales de la gente” como si estas estuvieran dadas de antemano, siendo estas incluso, culturalmente construidas por las comunidades y los pueblos. Así es como se pueden satisfacer necesidades a través de prácticas e instituciones no capitalistas (Escobar). En la búsqueda de objetivos intangibles en las luchas de las comunidades (derechos culturales, identidades, economías alternas), se percibe la necesidad de virar en otra dirección que no sea la tradicional visión del desarrollo capitalista.
Sin embargo, existe una clara tendencia a exigir la revisión de los indicadores por parte de ONG´s, ambientalistas y grupos de mujeres, especialmente después de la “Cumbre de la Tierra” en Río de Janeiro, 1992. Es a partir de aquí donde se evidencia que los indicadores de “progreso” y medidas de “riqueza” tales como el PNB / PIB natural, no reflejan con claridad la realidad de la situación de los países, pues se viene presentando dentro de los países capitalistas el “síndrome ominoso de ‘crecimiento económico’ sin empleo”. El resultado del escrutinio de los indicadores a partir de dicha cumbre, han desembocado en que la cientificidad de la economía sigue siendo una pretensión dentro del sistema capitalista, “con muy poco control de calidad” y en donde “los llamados principios económicos no son mas que hipótesis” (Henderson, Hazel).
En el caso de los indicadores, queda claro que no solamente es posible, sino cada vez más necesario el diseño de nuevos indicadores propios de cada país, ajustados a su “ADN cultural”, pues esta visto que los existentes apenas pueden darnos una idea de su crisis, mientras dentro del sistema se evidencia que siguen creciendo los niveles de desigualdad. En el mundo, en todo sistema, el desarrollo, tiene en la orilla opuesta a la pobreza, y como ella, tienen relación directa con la propiedad sobre la tierra y el empleo (Henderson, Hazel).
A manera de ejemplo, puedo decir que la abundancia de bienes que produce el capitalismo, no es necesariamente una medida de bienestar (generalmente entendido como contrario a la pobreza). En este sentido, el desarrollo tecnológico permea todos los niveles -estratos- socioculturales de la sociedad (léase esto como la habilidad o necesidad adquirida para la operación de herramientas, uso de aparatos e información por parte de las personas); y en muchos de los países no desarrollados y desarrollados en mayor medida, los pobres hacen uso de una gran gama y cantidad de aparatos tecnológicos (celulares, autos, computadores, relojes, juegos de video, etc.) que son producto de una sociedad que vive por y para el consumo, porque como dice García Canclini, “eso nos hace habitantes de la modernidad”, quien no aprende a usar la tecnología, se convierte en un ciudadano retardatario, de otra era, de otro tiempo, y por supuesto queda relegado de los procesos que se están viviendo en el momento. Sin embargo, aunque Canclini afirme que “siempre el ejercicio de la ciudadanía estuvo asociado a la capacidad de apropiarse de los bienes y a los modos de usarlos”[1], aunque los pobres tengan aparatos y sepan usarlos, no dejan de ser pobres.
[1] NÉSTOR GARCÍA CANCLINI, Consumidores y Ciudadanos. Introducción: Consumidores del siglo XXI, ciudadanos del XVIII, pág.1.
[2] También de acuerdo al avance de la literatura en relación con estos temas del desarrollo, encontramos que se les ha denominado a estos países de centro o periferia, según el caso.
Cuando el desarrollo se entiende contrario a la pobreza, es necesario hablar acerca de las estadísticas de pobreza[3], porque son estas las únicas que nos permiten hacer una lectura interpretativa, no obstante ser inexactas por cuanto apenas toman una pequeña muestra poblacional, también pueden ajustarse a la necesidad de lectura, porque pueden tomar índices diferentes, como lo reflejan las basadas en el Indice de Desarrollo Humano[4], que toma como referencia el PIB per cápita (ingresos), obviando que el PIB no está distribuido de manera uniforme en la sociedad, sino que también se encuentra concentrado en determinada población. Estos contrastan con las estadísticas de pobreza que toman índices como el de Necesidades Básicas Insatisfechas o que mide la pobreza por calorías consumidas, es decir por posibilidad de consumo de algún alimento diario “por estómago lleno”, y no por nivel de desnutrición. A este respecto habría que preguntarse: ¿no sería mejor medirla por nivel de proteínas consumidas?.
[3] En las estadísticas el concepto de pobreza absoluta toma como referencia, para identificar a los pobres, un nivel de bienestar mínimo considerado necesario para la supervivencia humana (por ejemplo, el valor per cápita de un conjunto de productos alimenticios considerados esenciales que proporcionan un equivalente a 2,300 Kcal por persona). La pobreza absoluta, en este sentido, se refiere al conjunto de personas cuyo nivel de bienestar es inferior a dicho nivel mínimo. La utilización del concepto de pobreza absoluta, al considerar un estándar de vida preestablecido para discernir entre pobres y no pobres, permite hacer comparaciones de pobreza entre grupos diferentes de la población y, también, a través del tiempo.
[4] El IDH busca medir el logro medio de un país en tres dimensiones básicas del desarrollo humano: una vida larga y saludable, los conocimientos y un nivel decente de vida. Se trata de un índice compuesto que contiene tres variables: la esperanza de vida al nacer, el logro educacional (alfabetización de adultos y la tasa bruta de matriculación primaria, secundaria y terciaria combinada) y el Producto Interior Bruto real per cápita.
De hecho en el país del “sueño americano”, los pobres suman 37 millones y representan un 12.6% (apenas una décima por debajo de 2004) del total de la población del país, según datos de la Oficina del Censo de Estados Unidos. La cifra sorprende si se piensa que EE.UU. es una potencia económica mundial, con un ingreso familiar medio de US$ 46.300 anuales ($81’719.500 pesos colombianos) y séptimo en el ranking del índice de desarrollo humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), lo que lo ubica entre los mejores lugares del planeta para vivir y prosperar[5]. La oficina del Censo considera pobres a las familias formadas por cuatro personas que viven con ingresos inferiores a los US$19.971 al año (es decir $35’248.815 pesos colombianos), y a los individuos con ingresos menores a US$ 9.973 anuales (ó 17’602.345 pesos colombianos)[6].
[5] Luis de Sebastián. La pobreza en Estados Unidos http://www.avizora.com/temasquequeman/textos/pobreza_estados_unidos_0005.htm, pág.2. Cerca de un cuarto de la población negra (uno de cada cuatro), un 21,8% de los hispanos (uno de cada cinco) y el 8,3% de los blancos americanos (uno de cada ocho), viven en la pobreza. Es decir, no pueden ni siquiera cumplir sus necesidades básicas de alimentos, vestimenta y vivienda.
[6] Luis de Sebastián. La pobreza en Estados Unidos
http://www.avizora.com/temasquequeman/textos/pobreza_estados_unidos_0005.htm
Para tener otra referencia en la Unión Europea se cuentan 57 millones de pobres, o personas que viven bajo la línea de la pobreza, representa el 17% de los habitantes de la Unión, que tendrían un ingreso neto inferior a la mitad del ingreso promedio vigente en el país. (En España, según esta medida, serían pobres las personas que tengan un ingreso neto anual de menos de un millón de pesetas ó 5.988 Euros ó 17’185.629 pesos colombianos)[7]. Lo que quiero mostrar aquí es que para USA como para la UE la pobreza tiene niveles preocupantes, especialmente en los países capitalistas porque muestra a más de la mitad de su población como pobres, y eso sin hablar de los países de América Latina que adoptaron el modelo.
[7] (2 2. "La pauvreté, en Europe comme aux Etats-Unis", Le Monde, 18/19 May 1997.).
En Colombia como en América Latina entera, se ha visto el problema de la pobreza y el paso al bienestar, sobretodo en lo que atañe a la medición estadística como un problema de ingresos, de exclusión o de falta de bienes materiales; es así como la pobreza se ha convertido en una bandera para las organizaciones no gubernamentales que tienen un sentido meramente asistencialista, y ha develado también, que no existen en nuestros países políticas sociales claras para combatirla[8].
A este respecto quisiera recordar al expresidente Uribe cuando dijo en uno de sus discursos que "Para nosotros, el esfuerzo en educación es un esfuerzo en productividad, en competitividad, en mejoramiento del ingreso, en superación de pobreza y en construcción de equidad"[9], y la inversión en educación entre el 2000 y 2004 pasó de representar el 5,1% del Producto Interno Bruto del país, al 3,6%. Mientras en Colombia se destinó un 4,7% de su Producto Interior Bruto (PIB) a gasto militar durante los últimos siete años, superando la media del continente americano, del 1,6%, y de los países en conflictos, del 2,9%. Un estudio de la Contraloría General de Colombia, menciona que el gasto en seguridad podría haberse elevado al 6,5% en 2007[10], lo que generalmente se ha asumido por los gobiernos como positivo porque genera confianza en los inversionistas y permite el crecimiento económico que, como hemos visto, no está generando empleo; lo que nos hace pensar sin lugar a dudas, que los pobres forman una parte substancial de la sociedad capitalista y constituyen un resultado esencial del modelo.
[8] La CEPAL en su último informe arroja crudas cifras que no mienten, la magnitud de la pobreza e indigencia entre niños y adolescentes colombianos es del 45% pobres y 17% indigentes. El Secretario de la CEPAL , Dr. José Antonio Ocampo, al divulgar el informe manifestó que “ningún otro país en el hemisferio alcanza las tasas de desocupación que se presentan en Colombia”. Ocampo sentenció: “el caso colombiano es dramático”.
[9] RCN.COM. Colombia, 05 de Junio de 2008. Titular: Uribe defiende inversiones en educación como herramienta contra la pobreza. Intervención del Presidente de Colombia Alvaro Uribe a propósito de la Conferencia de Educación Superior (CRES) 2008, celebrada en Cartagena.
[10] América Económica. Año X - Madrid, martes 15 de abril de 2008. http://www.americaeconomica.com/portada/noticias/150408/nbcolombia.htm
Acerca de la posibilidad de hablar de Ejes centrales de trabajo para el Desarrollo Local o Regional.
Si bien es cierto dentro del sistema capitalista se puede hablar de modelos económicos con referencia a las políticas de intervención del Estado en la economía, el modelo de Keynes tiene realmente poco que ver con el denominado Estado de bienestar, no obstante haber sido creado para mitigar las consecuencias resultantes de sus crisis (mundiales postguerra), que en el caso Colombiano se ha dedicado exclusivamente a (1) intentar disminuir el desempleo, (2) incrementar la demanda a costa de la inflación, y (3) reducir las cargas impositivas, para compensar la “poca inversión de empresarios en la economía” y “crear una sensación de confianza en el mercado”.
1) La disminución de empleo se da con el manejo amañado de las estadísticas, en donde se toma como empleado desde el vendedor ambulante de Bon ice, hasta el vendedor de chicles y cigarrillos que anda con una cajita. Desde luego en nombre de la flexibilización laboral, ninguno de ellos esta afiliado a algún régimen de seguridad social.
2) La demanda de bienes y servicios hace que esta sea superior a la oferta disponible de dichos bienes y servicios, por lo que se incrementan los precios. También existe incremento de la inflación si hay una escasa productividad o porque los productos se han guardado para generar un ambiente de escasez, por lo que se produce un incremento en el precio.
3) Esas cargas son específicamente en el caso colombiano bajar por períodos de corta duración las tasas de interés (aunque en otros como el actual haya que subirlas para soportar el bajo precio del dólar) y también quitar algunos impuestos como el IVA a algunos productos o el 4 X 1000.
Debido a que la inversión de los empresarios no es siempre constante, requiere (Keynes) en Colombia, la apertura de nuevos mercados como los internacionales con lo que proyecta el TLC con Estados Unidos. Esta globalización económica, se dice abrirá oportunidades a quien pueda pelear por un lugar en el mercado, quien sea poderoso para plantear competencia con USA, en cuestiones tan diversas como la tecnología, la agroindustria, el medio ambiente, la cultura, etc.
Plantear que Colombia alcanzará un buen nivel de competitividad en el caso de los productos agrícolas, se ha tornado complejo y conflictivo a nivel interno, por cuanto USA tiene protegida la producción con un subsidio anual, mientras Colombia consume cada vez más los insumos traídos de USA para los cultivos, el cultivo de cereales como el arroz y la soya, la papa, que alcanzan altos costos de producción en detrimento de su competitividad. Lo propio sucederá con el acuerdo realizado con la Unión Europea, y los productores de leche colombianos.
Para principios de mayo de este año (2013), entraron en paro los productores de papa en Colombia, en el que cumplió un año de vigencia el TLC con Estados Unidos. Los noticieros que dieron la importancia merecida a la protesta (generalmente medios extranjeros como Telesur), hablaban de 120.000 familias que viven del tubérculo, demandaban subsidio a los fletes por cuanto es el principal producto de exportación de Estados Unidos a Colombia, que requiere una inversión muy alta en insumos que vende precisamente Estados Unidos a precios muy elevados. Además, con el tubérculo venido de otro territorio, se han introducido nuevas plagas. Por otro lado, el precio del extranjero se ha abaratado por la baja de aranceles, e inundan los mercados Colombianos con 20.000 toneladas anuales de papa cruda y otros 20.000 kilos de papa precocida.
El gobierno colombiano negoció con los papicultores un subsidio para las próximas cosechas de 20 millones de dólares por Hectárea y para cultivadores de hasta 5 Hectáreas, lo que no resuelve el problema de raíz, para un sector que está próximo a la ruina, pues esta visto que con la vigencia del TLC, se encuentra en riesgo nuestra seguridad alimentaria.
En este momento para el Desarrollo Local y Regional, veo únicamente efectos negativos, e impedimentos para su posibilidad, porque la competencia en este mercado con potencias económicas como las ya mencionadas nos está dejando mal parados en términos competitivos. El TLC no solo esta creando mayores desigualdades a nivel interno, porque además de incrementar sus deudas de los cultivadores con el sector financiero, están contribuyendo al enriquecimiento cada vez mayor, de los países “desarrollados” y altamente “industrializados”. A nivel regional, la producción de arroz del llano, tendrá que competir con 79.000 toneladas anuales de arroz proveniente de Estados Unidos, producido a bajo costo (insumos).
La imposibilidad para trabajar el Desarrollo Local y Regional, lo demarca la política económica que desde la globalización y el TLC, viene planteando una serie de desventajas y bloqueos para el desarrollo:
a) La desigualdad, exclusión y consecuentemente más guerra
b) La imposibilidad de consolidar el desarrollo sostenible
c) La dificultad de conseguir que los “avances” científicos y tecnológicos traigan consigo soluciones y no nuevos problemas (como el desempleo, entre otros).
d) La saturación a la que estamos sometidos por una información vanalizada y el lento o nulo tránsito de una era de la “información” a una sociedad del conocimiento
e) La imposibilidad de preservar la riqueza de la diversidad mundial en el seno de un proceso de globalización que tiende a la estandarización y homogenización (porque hasta en los argumentos de las novelas queremos vernos como en Miami o hablar como en México).
Mientras las consecuencias del TLC las sienten directamente los campesinos a nivel interno, y se hace realidad el desempleo en los sectores que están comprometidos en el Tratado; para mediados de marzo del año inmediatamente anterior (2012), justo cuando se estaba firmando el tratado con Estados Unidos, el Presidente Santos afirmaba que “Los tratados de libre comercio se traducen en más empleo, los acuerdos comerciales generan más empleo, porque los productos colombianos podrán entrar a esos mercados, se tiene que emplear más gente y producir más. Empleo, desarrollo y crecimiento económico” (El Espectador, 24 de marzo de 2012).
Es una realidad la crisis que genera el desarrollo que nos vende el capitalismo, así como dentro de este, no es factible hacer posible el desarrollo en términos económicos en nuestros países. Se hacen posibles desarrollos alternativos en comunidades con características especiales e incluso en espacios pequeños, así como estas comunidades quizás posibiliten, el cambio de ideas y conceptos alrededor del desarrollo en el mundo en el futuro (De Sousa Santos). Lo que podemos asegurar es que en este momento, a nivel global, nacional, regional y local, el modelo capitalista no hace viable un desarrollo sin pobreza, sin desempleo, sin hambre, y sin guerra.
Bibliografía
Escobar, Arturo. El postdesarrollo como concepto y práctica social. Traducido por Emeshe Juhász – Mininberg.
Henderson, Hazel. Apuesta por el desarrollo sostenible. El rol de los indicadores sociales.
De Sousa Santos, Boaventura. Introducción: Las Epistemologías del Sur.
Sobre los arroceros en Colombia: http://www.elpais.com.co/elpais/economia/noticias/arroceros-preparan-para-afrontar-tlc-con-proyecto-astec
Sobre los papicultores en Colombia: http://video.co.msn.com/watch/video/papicultores-de-colombia-exigen-fin-de-importacion-de-papa/2bjpewri3?from=gallery_es-co&cpkey=8cac1d5f-9dd0-4d55-9407-5e2710153a10%257c%257c%257c%257c


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